La presión digital actual, obliga a los CIOs a priorizar seguridad, escalabilidad e inteligencia de datos antes de renovar sus plataformas tecnológicas.
Lima, 19 de febrero de 2026.- La tecnología se ha convertido en un habilitador clave del crecimiento empresarial, en ese sentido, los directores de tecnología (CIOs) están redefiniendo sus criterios antes de avanzar en la modernización de su infraestructura TI. Hoy, la evaluación ya no se limita a adoptar tecnologías emergentes, sino a asegurar que cada inversión esté alineada con los objetivos del negocio, la resiliencia operativa y la capacidad de innovación a largo plazo.
De acuerdo con reportes globales, las principales prioridades tecnológicas de los CIOs se concentran en inteligencia artificial, ciberseguridad, modernización de sistemas legados y transformación digital. Estas áreas destacan no solo por su impacto técnico, sino por su capacidad de generar valor estratégico, optimizar procesos y responder con mayor agilidad a entornos de alta incertidumbre.
Para Luis Ladera, Director de Desarrollo de Negocios de DIMA, la ciberseguridad se mantiene como el primer filtro en cualquier proceso de modernización. “La ciberseguridad es hoy el principal foco de inversión de los CIOs, impulsado por el aumento de amenazas sofisticadas y la necesidad de proteger datos críticos y garantizar la continuidad del negocio”, señala. En ese sentido, fortalecer defensas, gestionar riesgos y asegurar una adecuada gobernanza de datos se ha vuelto indispensable antes de incorporar nuevas tecnologías.
Otro aspecto clave en la evaluación es la capacidad de la infraestructura TI para soportar iniciativas de inteligencia artificial y entornos cloud. Los CIOs asumen un rol cada vez más activo en la validación de estas tecnologías, entendiendo que la modernización debe habilitar analítica avanzada, automatización y escalabilidad. “La adopción de arquitecturas híbridas y multi-nube se ha convertido en una decisión estratégica, ya que permite mayor flexibilidad, eficiencia operativa, personalizar y aprovechar mejor los beneficios de las soluciones que mejor se adecuan a las necesidades del negocio y optimizar dinámicamente los costos”, explica el vocero de DIMA.
Asimismo, la gestión del legado tecnológico y la racionalización de aplicaciones son pasos previos críticos. Antes de implementar nuevas soluciones, las organizaciones evalúan redundancias y deudas técnicas que limitan la agilidad. “Ordenar el ecosistema tecnológico es clave para liberar recursos, ganar velocidad y reducir riesgos operativos”, puntualiza Ladera.
En el caso del mercado peruano, la modernización TI avanza a diferentes ritmos y enfrenta desafíos asociados a brechas de talento y madurez digital. Sin embargo, cada vez más empresas entienden que modernizar su infraestructura no es solo una actualización tecnológica, sino una decisión estratégica para competir, innovar y crecer en un entorno digital cada vez más exigente. “Las empresas que aún no han iniciado su transformación digital deben dejar de ver la modernización como una simple actualización tecnológica y entenderla como un paso necesario para habilitar las posibilidades de la organización para iniciar transformaciones claves que permitan generar ventajas competitivas y eficiencias operativas que impulsen su crecimiento”, indicó el vocero de DIMA.